ENLAPUTACALLE

Los satelukos hemos creado este blog para que todos podamos votar y seleccionar el mejor discurso de despedida, porque aquí sí podemos elegir. Ya sabéis que en el satélite cada día echan a un compañero, así que no perdáis la oportunidad de decir la última palabra. Que no nos gane la desidia. ¿Quién se atreve a romper el silencio?

Tuesday, April 11, 2006

Paquito el chocolatero

Como dicen por ahí a cada puerco le llega su San Martín… y a mí me ha llegado.

Me presentare, me llamo Paquito y soy el chocolatero de mi barrio. (Espero que no os riáis porque mi situación es muy penosa y lo que menos espero de vosotros es una risilla incontenible).

Aquí estoy… despedido. Llevo cinco años trabajando en el mismo puesto de churros y chocolate. Siempre he dado un buen servicio a mis vecinos, quienes los domingos madrugaban solo para comerse mis churritos. ¿Por qué la gente come mas churros en Domingo? ¿Será que el tiempo libre da ganas de comer churros? Nunca lo he entendido.

Voy a colgar este panfletillo en la puerta de la churro-chocolateria para que todos mis clientes sepan que en este despido me han quitado mi delantal blanco pero nunca me quitaran los buenos momentos que pase con mi clientela.

Me gustaría hacer una mención especial a dos de mis clientes:

Siempre recordare el pelo del señor calvo que venia a comprar los sábados justo antes de echar el cierre al chiringuito, que supongo que estaría esperando en la esquina para cuando me viera quitarme el mandil aparecer con su pedido. La verdad es que no se desde que hora estaba esperando puesto que un día a las siete de la tarde salí a hacer un recado, por lo que me quite el mandilón, y ahí se apareció… cuatro horas antes que otros días. Creo q al ser jubilado se pasaba el día en la calle esperando ese momento.

Tambien recordare el generoso escote (porque el escote era bueno pero la vista mucho mejor) de la señora Ramona. Esa mujer de cuarenta y tantos que seguía tan lustrosa como en sus mejores primaveras. Ahora que me marcho quiero decirle que en todo este tiempo los piropos que dedicaba a sus niñas no eran precisamente para su Rebeca y su Luisa… sino para esos enormes pechos suyos. Espero que no se diera cuenta con mis comentarios como: “Anda que las dos están más grandes hoy” o el día que le dije “Estas dos van a levantar el país”. Seguro que tanto pecho es para guardar su gran corazón, ya que siempre me dejaba el centimillo que sobraba de las vueltas.

Al resto de vosotros… gracias por ser fieles y seguir comprando aquí!!. A los que os fuisteis a los churros congelados y al chocolate de bote… aquí me tenéis en la calle y sin empleo!.

Solo desear a mi jefe que se atragante con los churros que han quedado.

Os saluda:

Paquito el chocolatero


(Verbena)

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